Ver videos de predicaciones en internet no sustituye tu tiempo a solas con Dios

Las predicas en Youtube no son un devocional

Ver predicaciones en internet no equivale a pasar tiempo a solas con Dios

“Porque ¿quién estuvo en el secreto de Jehová, y vio, y oyó su palabra? ¿Quién estuvo atento a su palabra, y la oyó?” Jeremías 23:18

¿ERES UN CONSUMIDOR DE RELIGIÓN VIRTUAL?

Un hombre que desea oir la voz de Dios pasa tiempo a solas con Él. No lo hace de forma ocasional, es un hábito diario adquirido con el propósito de ser guiado por su Espíritu Santo.
Este tipo de relación constante y cercana con el Creador la podemos observar en los hombres de Dios que han llevado a cabo grandes obras que han aportado beneficios a su sociedad.

El fundador los primeros orfanatos británicos abiertos a niños de cualquier clase social George Müller pasaba varias horas al día meditando la Biblia y orando a Dios.
El predicador puertorriqueño Yiye Ávila , quien predicó y realizó milagros alrededor del mundo, era conocido por pasar largas horas en oración.
Si repasamos la vida de grandes hombres cristianos, podremos comprobar que además de influir y transformar a otros, pasaban mucho tiempo en oración privada.

VER PREDICACIONES EN INTERNET NO SUSTITUYE TU TIEMPO A SOLAS CON DIOS
Hoy día tenemos una gran bendición con las predicaciones en internet. Durante siglos para
escuchar a un predicador de un país lejano, era necesario esperar a que visitara una ciudad. O en épocas más cercanas, podíamos conseguir alguna grabación de sus predicaciones y escucharla a solas o en familia.

Actualmente si buscamos en Youtube “predicación cristiana” obtenemos 64.000 resultados. Y cada día se suben predicaciones nuevas.
Este hecho es maravilloso, pero debemos ser muy sabios al usar este medio. Podemos  adquirir entendimiento en temas espirituales a través de predicaciones en internet. Los mejores predicadores tienen canales donde semanalmente podemos oír sus mensajes. Buenos mensajes de parte de Dios.
Pero ver vídeos en internet nunca puede sustituir el tiempo que un hombre de Dios debe pasar a solas con su Palabra.

Es fácil emocionarse viendo una predicación tras otra durante horas frente a la pantalla. Es fácil ponernos cómodos en el sofá, preparar algo rico para comer y beber mientras disfrutamos de nuestros predicadores favoritos. Es fácil compartir vídeos de prédicas motivadoras a través del smartphone.
Lo difícil es salir de ese círculo, buscar un lugar tranquilo y dedicar ese mismo lapso de tiempo a hablar con Dios y permitir que nos hable a través de su Palabra escrita, la Biblia.

Vemos que Jesucristo dedicaba parte de su tiempo a estar a solas con Dios: “Mas él se apartaba a lugares desiertos y oraba.” Lucas 5:16
Igual que Pedro: “‘Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta.” Hechos 10:9

DIOS QUIERE HABLAR CONTIGO A SOLAS
Al leer las escrituras nos damos cuenta que era habitual para los hombres de Dios emplear un tiempo especial a diario para estar en relación privada con el Señor. El profeta Daniel lo hacía tres veces al día, Daniel 6:10

Debemos tener la certeza de que Dios habla personalmente a cada hombre. Su relación contigo no es a través de otros.
El desea una relación directa con cada uno de sus hijos.
El Señor nos habla a través de nuestros pastores y hermanos en la fe. Incluso en internet. Pero nunca, nunca, nunca eso debe sustituir que pases tiempo a solas con Él.

Habrán momentos en que desearás ver televisión, incluso canales cristianos, pero es necesario que reserves un espacio de tiempo para estar en privado con tu Creador.

¿Te suena aburrido? Te propongo que adquieras la disciplina de pasar 20 minutos al día desconectado de todo en un lugar alejado de distracciones. Que en ese tiempo le digas a Dios que te hable a través de su Palabra, le agradezcas por todo lo que tienes y le pidas lo que deseas. Te aseguro que el Señor te hablará y verás cambios en tu vida.
No hay otro secreto para tener una vida transformada. Mantén la expectativa de oir a Dios, preséntate ante Él para aprender, no para buscarle fallos. Como un niño. Él te hablará
Compartir: Twitter Facebook WhatsApp Email
← Retroceder Avanzar →